(Va de viejos)
En una residencia de ancianos hay un viejecito muy contento que le dice al primero que pasa:
- Oye Manolo, hoy es mi cumpleaños, ¿a que no adivinas cuantos años tengo?
- ¿Setenta y tres?
- No, sólo sesenta y siete.
- Jo, tío, ¡cómo te conservas! ¡Que cumplas muchos más!
El del cumpleaños sigue andando y se encuentra con otro conocido:
- Pepe, tío, ¿a que no adivinas cuantos años cumplo?
- ¿Sesenta y dos?
- No, sesenta y siete.
- ¡Enhorabuena!
Y a continuación se encuentra con una viejecita desvalida.
- Oye María, ¿a que no sabes cuántos años tengo?
- Bájate la bragueta.
- ¿Qué?
- Que te bajes la bragueta.
El del cumpleaños se baja la bragueta, María le mete la mano, y tras palpar un rato le dice:
- Pues hoy cumples sesenta y siete años.
- ¡Pues sí! ¿Y cómo lo has sabido?
- Porque te he oido hablar con Manolo y con Pepe.
domingo, 2 de agosto de 2009
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